Fotos

 

PresentacionAna Piquer en un momento de su actuación en la presentación del libro Nunca llueve sobre el Sáhara (Champañería María Pandora; Madrid, 2008)

Presentacion02
Alejandro Calmaestra en un momento de su actuación en la presentación del libro Nunca llueve sobre el Sáhara
(Fundación Progreso y Cultura; Madrid, 2008
)

Fotografías: Diego Martínez

 ___________________________________

Aquí TODOS seguimos subiendo a los tejados que esta urbe de cañones en forma de altavoces y edificios construidos con textos cristalinos de palabras sin fin, imágenes extra-materiales, extra, porque de intangibles son puramente visibles, asomos a la huerta del contrario, el vecino de cinco mil kilómetros más allá, no aldea global, sólo mar lleno, para seguir haciendo lo que el hombre siempre ha hecho, reconstruirnos en la mirada del otro.

Cuando las nuevas técnicas como la fotografía digital y todos los dispositivos i-(diosin-cráticos o a-cráticos) de lo que realmente somos, ojos que miran, ojos que anhelan la mirada del otro, sentidos vivos y despiertos y abiertos al otro y “lo otro”, permiten la transgresión de esa frontera que el tiempo y el espacio, tan grande para el ser humano, tan pequeño en la superficie de este planeta, que nos separa en la distancia y en las horas a uno de aquél, del contrario o el amor, del amigo o desconocido, ofreciéndonos la oportunidad de mirar por los mismos ojos que el que trabaja en su oficina, se levanta, se asoma a su ventana y con su dispositivo vía “e-”, nos encumbra a ese edificio  desde el que podemos observar la panorámica que tras la mirada de ese pequeño cristal a modo de ojo extra-corpóreo enfoca y dispara y abre vida y mundo ajeno pero mismo a quien observa la imagen subida al soporte (blog, red social, etc), no está de más recordar que años ha, décadas atrás, técnica fotográfica mediante más lenta, más costosa, más esforzada, más necesidad de espacio en el tiempo, el hombre hacía lo mismo, asomarse al mundo, manifestándose a sí mismo a través de su mirada al otro.

No hay fotografía que mil años dure, pero sólo por ello tal vez, sólo porque es casi infinitesimal tiempo de lo que somos, congelada extracorpórea caliente de la imagen viva, la imagen que nos queda de lo que vemos es lo que somos traspasados para poder ser compartida con el otro y por lo tanto, compartidos.

Blanco y negro, uno ayer y hoy, técnica posible mediante, aquí mensajes, no de lo que fuimos, sino de lo que somos, continuamos siendo, regaladas por Pedro M. Martínez Corada y Víctor López Pérez-Fajardo.

Antes de volcarnos para afuera, ya nos desgarramos las costuras

 

Portfolios en Cuentalia

Praga (Fotografía digital) | Imaginarium (Foto química y digital) | Solitudes (Foto química) | Pueblos Ibéricos, 1976  (Foto química) | Marruecos, años ’70 (Foto química) | Gran Bretaña, años ’70  (Foto química) | New York, 1992 (Foto química) | Expedición América 500 (Foto química) | Retratos en fotografía química con efecto Polaroid posterior | Cantautores (I Festival Popular de la Mancha, 1976)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: